—¿En qué lo notas?
—En que si hablamos empezaremos así cada frase...
—Entiendo...
—¿Entonces?
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El gatuperio palilálico
En el diccionario está todo lo que debes saber. Si no llegas más allá, mejor no sigas leyendo... (Y ojo, en el diccionario tampoco estará lo que te falta...)
Los hay que podrán sacar a Sartre de sus aljabas y asaetearme fieramente con su derecho a completar el círculo de lo literario al leer cualquiera de estos escritos, y no estarán exentos de la razón que asiste al que reclama para sí parte de lo que se ha creado; pero para ello deberán acertar en la diana correcta, y esa diana no estará a tiro hasta que decida entrar en el juego de compartir lo escrito.
En todo caso, lee quien quiere leer y a ello dispuesto está, y ulteriores motivaciones no corresponden a lo que desde aquí y con estas letras se propone; por tanto, renuncio a sus responsabilidades.
Hoy he visto morir a Dante, y su espíritu he notado como en mí entraba y como mi nombre ha pronunciado mientras en ella pensaba...








Distinguido señor Gatuperio,
Tras haber leído muchos de sus escritos, deseo complacerle haciéndolo sabedor de un hecho particular. Anteayer, mientras conversaba tranquilamente con quien tal vez no debiera, enuncié esta teoría:
La vida pone a todos y cada uno en su lugar. Tarde o temprano cada persona encuentra el final de su camino. Puede ser que alguna llegue a dar muchas vueltas, pero tan cierto es que llegará a su sitio como que algunos tomaron una línea recta que no abandonaron. Y si alguno llega a algún sitio y no es el que nos parece que le corresponde, es porque estamos equivocados y no hemos tenido en consideración de manera correcta la circunstancia que nos pone en relación con esa persona.
Durante el silencio que poscedió me di cuenta de que había hablado como lo hubiera hecho el verdadero Gatuperio Ataráxico.
Con estas letras espero simplemente hacerle llegar mi halago con una venia genuflexa en prueba de mi devoción.