domingo, 30 de enero de 2011

Otro silencio

Quizá callar sea la forma más aséptica de curar las heridas...

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El gatuperio hélido

martes, 11 de enero de 2011

Escena del trato

Son Dos.

Un doble filo corta a la ida y a la venida. No solo es aquello que se prometió, es todo lo que llevó a prometerlo; ética y moral de una misma potencia, acto único.

La escena es rápida y sencilla, sin la alharaca ni la pompa de otroras, a lo «cuando digo no, es no».

OTRO: ¿Y sí en realidad no has dicho no?

Telón.

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El gatuperio y su acompañamiento de lo que media

martes, 4 de enero de 2011

Pies fríos

Cada cosa tiene su tiempo, y aunque podamos acortarlo o estirarlo, cubriendo o descubriendo a voluntad, no hay nada infinito.

Ahora siento que si me embozo se me hielan los pies.

Tal vez no te necesite para vivir, pero empiezo pensar que me eres imprescindible para morir...

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El gatuperio pedúnculo

jueves, 9 de diciembre de 2010

Dejes

Me dijeron que las cosas no serían así; que me despertaría un día habiendo conseguido un lugar que nadie más conocía y el recuerdo dulce en los besos de millones de labios, feliz todavía de abrazos chillados y detalles cómplices como cafés a media mañana, hojas caídas surfeando sobre ráfagas de viento o rayos de luz entre nubes...

Y las llaves de ese lugar las tenía yo y nadie más que aquellos que yo quería podían llegar hasta allí y estarse, atesorados con mimo y consentidores hasta la saciedad, depositarios de mi amor, mi amistad y mi cariño.

Me lo creí. Como creí que nunca vería tu espalda más lejana que a tiro de boca o tus pasos alejándoseme. Como aún lo creo. Como lo creeré siempre aunque mis manos vuelvan a su invierno de bolsillos mientras el regosto de tu sonrisa se aleja contigo.

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El gatuperio rizoso

martes, 30 de noviembre de 2010

De entre los seis elementos de la comunicación el receptor se erige en juez. A él va dirigido todo y de él todo retorna.

Y cuando uno dice todo otro debe entender todo, y no vale pretender que nada o algo son todo.

—¿Ni siquiera un poco?
—Ni eso.
—Pues seguiré creyendo que todo es por mí.
—Hazlo, yo también creo que es por mí.

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El mí gatuperio

viernes, 26 de noviembre de 2010

Harto

Cuando uno no puede más.

—A veces, al final todo se reduce a llenar los vacíos que otros han dejado.
—A ti no te han dejado nada vacío. En todo caso estás harto de miserias personales...

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El gatupétimo

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un silencio

Y a todo esto, callo. No digo nada que sea más que nada, no vaya a ser que se sepa todo.

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El gatuperio agatupado

domingo, 31 de octubre de 2010

Probier

Te arracancaste cangrejos de los dedos por amor al comercio. A ratos pienso que no hay peor infierno que aquel en el que estés tú...

Y que conste que no renuncio a ningún hallazgo.

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El gatuperio llisto

martes, 19 de octubre de 2010

Ver, oír y callar

Mejor hubiera sido no ver nada. Pero nada. Y callar, sonreír un lento silencio arrastrado sobre todo aquello que mejor no hubiéramos visto, procurando no levantar el polvo de la necesidad de saber si hemos reparado en las mismas cosas, si las juzgamos sobre los mismos códigos, si las callamos por los mismos motivos.

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El gatuperio trébede

jueves, 14 de octubre de 2010

Gacío

Harto de vacío, te preguntas por dónde entraste en él. Lo sabes muy bien, no lo has olvidado ni por un momento, lo tienes tan a mano que ni tan solo te engañas con falsos recuerdos e idealizaciones.

Harto de vacío, sin salida posible. Por eso es el vacío.

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El vacuoperio

viernes, 1 de octubre de 2010

Renovación

Estos últimos días, el gatuperio se sorprende a menudo recitando aquello de...
Renovación, revolución,
sacudirse el yugo del tiempo
y ser eterno.

Muerte, corazón y tradición,
llora en el jardín de los cipreses
por lo que nunca hiciste,
en contraposición a lo mucho que lo deseaste.

Y claro, así no hay quien se concentre...

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El gatuperio retrospectivo

jueves, 16 de septiembre de 2010

Mudencias

Cómplice de tu sonrisa, tu silencio se esparce arropando cualquier duda... Central, rosa de todo viento, apuntado por todas las brújulas, se alía con esa mirada ya conocida de «piensa lo que quieras, que yo ya sé cuánto te necesito...»

Para lo bueno y para lo malo.

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El gatuperio evanescente

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Olvidar

A la hora de olvidar, prefiero olvidar los buenos momentos, dejar que se doren al fuego lento de su melancolía y que se fundan en una sensación tranquila y apacible, mézclandose en su último momento con otros similares.

—¿Y los malos recuerdos?
—Esos se atesoran con mimo. Todo debe tener su punto amargo...

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El gatuperio amarescente

martes, 7 de septiembre de 2010

Indefinidos

Mucho antes del principio no éramos nada que fuera algo.

Durante el principio, tampoco éramos nada, aunque ya empezábamos a ser un poco de algo; no es que fuéramos mucho más que nada, pero ya era bastante.

Un tiempo tras, ya siendo bastante, decidimos no ser todo. En efecto, no éramos todo, aunque cuando estábamos lo fuéramos sin querer serlo. Cuando no estábamos éramos nada, un nada con un poco de algo, pero no el poco de algo del principio, sino un poco de algo de más tarde (que es tan algo que se acerca a poco de todo).

Ahora parece que somos mucho, estemos o no estemos, queramos o no queramos (aunque lo somos porque queremos, pese a que haya alguno no sepa qué y algún otro que sepa demasiado).

Y quienquiera que se atreva a querer más, mucho más, bastante más, todo más e incluso más de todo, no va a querer nada diferente que el demás que no se atreve a nada ni a menos que nada.

Y en eso estamos.

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El gatuperio difuso

viernes, 27 de agosto de 2010

Adiós

—De acuerdo... Pero ten muy claro que nadie te querrá nunca como yo.
—Ni Jamás.

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El gatuperio al punto.

jueves, 26 de agosto de 2010

Calma

El mar, quieto, en bandeja; sin olas, sin viento, sin corrientes, sin orilla ni arrullo, callado con ese silencio de cuando miro sin mirar y estoy conmigo sin estar.

El mar, desnudo y sin azul, casi que sin sal ni misterios, mudo, sin el murmullo de la brisa por entre las torres de los castillos de arena.

El mar, falso como las verdades de las caracolas y los contratos de arrendamiento de los cangrejos ermitaños, conteniendo la respiración cada vez que pienso en ti...

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El gatuperio en su orilla

viernes, 20 de agosto de 2010

Wis

El gatuperio daría cualquier cosa por sentir lo que siente ahora mismo el resto de sus días. Pero sabe que precisamente por eso, porque no es cualquier cosa lo que debe dar, debe apurarlo hasta las heces...

O decidir. O decidirse para siempre...

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El gatuperio consin

miércoles, 18 de agosto de 2010

Otros momentos

Te necesito cuando te necesito, no en otro momento. El problema es que empieza a haber otros momentos que están disconformes con su «en»...

—¿En qué lo notas?
—En que si hablamos empezaremos así cada frase...
—Entiendo...
—¿Entonces?

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El gatuperio palilálico

martes, 17 de agosto de 2010

Sobre las olas

Hay un quien que no quiere nada. El otro quien lo quiere todo. Entremedio no hay camino, ni espacio posible con que graduar adecuadamente las apetencias.

Un quien besa con los ojos cerrados, sabedor del triunfo de sus labios; el otro, no los cierra, besa vigilante con el celo del policía que está atrapando al más buscado delincuente.

—¿Cómo sabes si cierro o no los ojos?
—En realidad, no lo sé...

Y los dos sobre las olas. Un quien no nada y se ahoga; el otro, todo y se desahoga.

Y en eso estamos.

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El gatuperio a besos

martes, 10 de agosto de 2010

Urgencia

Ligero, ligero, gatuperito...

Corre, que el tiempo no te atrape, ni te roce, que su zarpa no te despedace contra los días y las horas y su aliento no te lance contra las manecillas mareadas de tanta docena...

Ahí, cabalga la ola de las prisas y besa con ella, veloz, la dorsal de todas las orillas que infructuosamente hayan querido pactarte...

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El mezzo del gatuperio