Temo pensar. Tengo terror a pensar. No quiero pensar. Ahora solo espero vivir como un autómata, feliz en la rutina mecánica de una vida sin ti.
Y que todo alrededor participe y contribuya: despertares de sábanas pesadas y duchas a contrarreloj, desayunos escuetos y jornadas de trabajo interminables, tardes frías y anocheceres de radioserial.
Y que todo alrededor participe y contribuya: despertares de sábanas pesadas y duchas a contrarreloj, desayunos escuetos y jornadas de trabajo interminables, tardes frías y anocheceres de radioserial.
Temo los fines de semana, vacíos de engranajes y dados a divagar...
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El gatuperio vano