martes, 31 de mayo de 2011

Reflujo



El tiempo pasa. La playa cambia. Sopla el viento; borra huellas, desmorona castillos y desahucia princesas...

El tiempo pasa. La playa cambia. Baja la marea; alisa la orilla, explana cosos y depone reyes...

Y a todo, ajenos, los cangrejos hacen vida de soportal y domingo de barbacoa, sabedores de que lo que fue ya no es igual y que lo que será no pasará de provisional...

—Pero es que antes la marea les ha robado los zapatos.
—Por eso no salen persiguiéndonos...

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La bajamar del gatuperio

domingo, 29 de mayo de 2011

Pasarelas


Al final está el mar. Y aunque suba la marea uno siempre tiene que ensuciarse los pies...

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El gatuperio relo

miércoles, 27 de abril de 2011

No sé...


No sé si soy el mar, las nubes, el cielo o el sol...

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El gatuperio gris

martes, 26 de abril de 2011

Tensión

En algún lugar se va quedando todo, lo que no sé es dónde...

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El gatuperio laxo

martes, 1 de marzo de 2011

Charcos

Ya no llueve. Camino hacia casa procurando esquivar los charcos iluminados y metiéndome en los oscuros. Me atraen. Quiero nadar en ellos, quiero creer que no podré chapotear porque me hundiré, quiero creer que la sirena que busqué está allí dentro... Y nada. La siguiente farola rompe el hechizo de la penumbra, el charco que obvié pierde su brillo sucio al compás de los neumáticos sobre el asfalto y el platillo salpicón del agua; la misma marcha que suena para que otros titilen.

Bajo unos balcones descubro huellas en la acera seca. Llevan a donde voy, vienen de donde vengo...

—¿Y eso dónde queda?
—Donde soy lo que no era, donde fui lo que no soy...

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El gatuperio trasnochado

martes, 22 de febrero de 2011

Mataxa

Poco a poco el ovillo se ha deshecho. Y ahora tengo un jersey.

¿Y qué más?

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El gatuperio hornero

domingo, 13 de febrero de 2011

Sesgos

El gatuperio calla, atravesado en la butaca en la que siempre quiso sentarse. No reclina su cabeza sobre las orejas del sillón porque teme verse obligado a oír lo que no quiere oír. Se sienta riñones y rodillas sobre brazos, mirando el bies de lo que quería.

Y calla convencido de que lo que pueda decir no vale la pena, por sabido, esperado y evidente.

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El gatuperio cobarde

domingo, 30 de enero de 2011

Otro silencio

Quizá callar sea la forma más aséptica de curar las heridas...

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El gatuperio hélido

martes, 11 de enero de 2011

Escena del trato

Son Dos.

Un doble filo corta a la ida y a la venida. No solo es aquello que se prometió, es todo lo que llevó a prometerlo; ética y moral de una misma potencia, acto único.

La escena es rápida y sencilla, sin la alharaca ni la pompa de otroras, a lo «cuando digo no, es no».

OTRO: ¿Y sí en realidad no has dicho no?

Telón.

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El gatuperio y su acompañamiento de lo que media

martes, 4 de enero de 2011

Pies fríos

Cada cosa tiene su tiempo, y aunque podamos acortarlo o estirarlo, cubriendo o descubriendo a voluntad, no hay nada infinito.

Ahora siento que si me embozo se me hielan los pies.

Tal vez no te necesite para vivir, pero empiezo pensar que me eres imprescindible para morir...

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El gatuperio pedúnculo

jueves, 9 de diciembre de 2010

Dejes

Me dijeron que las cosas no serían así; que me despertaría un día habiendo conseguido un lugar que nadie más conocía y el recuerdo dulce en los besos de millones de labios, feliz todavía de abrazos chillados y detalles cómplices como cafés a media mañana, hojas caídas surfeando sobre ráfagas de viento o rayos de luz entre nubes...

Y las llaves de ese lugar las tenía yo y nadie más que aquellos que yo quería podían llegar hasta allí y estarse, atesorados con mimo y consentidores hasta la saciedad, depositarios de mi amor, mi amistad y mi cariño.

Me lo creí. Como creí que nunca vería tu espalda más lejana que a tiro de boca o tus pasos alejándoseme. Como aún lo creo. Como lo creeré siempre aunque mis manos vuelvan a su invierno de bolsillos mientras el regosto de tu sonrisa se aleja contigo.

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El gatuperio rizoso

martes, 30 de noviembre de 2010

De entre los seis elementos de la comunicación el receptor se erige en juez. A él va dirigido todo y de él todo retorna.

Y cuando uno dice todo otro debe entender todo, y no vale pretender que nada o algo son todo.

—¿Ni siquiera un poco?
—Ni eso.
—Pues seguiré creyendo que todo es por mí.
—Hazlo, yo también creo que es por mí.

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El mí gatuperio

viernes, 26 de noviembre de 2010

Harto

Cuando uno no puede más.

—A veces, al final todo se reduce a llenar los vacíos que otros han dejado.
—A ti no te han dejado nada vacío. En todo caso estás harto de miserias personales...

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El gatupétimo

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un silencio

Y a todo esto, callo. No digo nada que sea más que nada, no vaya a ser que se sepa todo.

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El gatuperio agatupado

domingo, 31 de octubre de 2010

Probier

Te arracancaste cangrejos de los dedos por amor al comercio. A ratos pienso que no hay peor infierno que aquel en el que estés tú...

Y que conste que no renuncio a ningún hallazgo.

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El gatuperio llisto

martes, 19 de octubre de 2010

Ver, oír y callar

Mejor hubiera sido no ver nada. Pero nada. Y callar, sonreír un lento silencio arrastrado sobre todo aquello que mejor no hubiéramos visto, procurando no levantar el polvo de la necesidad de saber si hemos reparado en las mismas cosas, si las juzgamos sobre los mismos códigos, si las callamos por los mismos motivos.

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El gatuperio trébede

jueves, 14 de octubre de 2010

Gacío

Harto de vacío, te preguntas por dónde entraste en él. Lo sabes muy bien, no lo has olvidado ni por un momento, lo tienes tan a mano que ni tan solo te engañas con falsos recuerdos e idealizaciones.

Harto de vacío, sin salida posible. Por eso es el vacío.

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El vacuoperio

viernes, 1 de octubre de 2010

Renovación

Estos últimos días, el gatuperio se sorprende a menudo recitando aquello de...
Renovación, revolución,
sacudirse el yugo del tiempo
y ser eterno.

Muerte, corazón y tradición,
llora en el jardín de los cipreses
por lo que nunca hiciste,
en contraposición a lo mucho que lo deseaste.

Y claro, así no hay quien se concentre...

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El gatuperio retrospectivo

jueves, 16 de septiembre de 2010

Mudencias

Cómplice de tu sonrisa, tu silencio se esparce arropando cualquier duda... Central, rosa de todo viento, apuntado por todas las brújulas, se alía con esa mirada ya conocida de «piensa lo que quieras, que yo ya sé cuánto te necesito...»

Para lo bueno y para lo malo.

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El gatuperio evanescente

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Olvidar

A la hora de olvidar, prefiero olvidar los buenos momentos, dejar que se doren al fuego lento de su melancolía y que se fundan en una sensación tranquila y apacible, mézclandose en su último momento con otros similares.

—¿Y los malos recuerdos?
—Esos se atesoran con mimo. Todo debe tener su punto amargo...

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El gatuperio amarescente