jueves, 17 de junio de 2010

Mudo

Smith and Wesson describen por vez primera la afasia de Winchester en junio de dos mil diez. La observan en un sujeto al que describen como hipócrita, aunque coherente.

Colt refiere, tras leer el artículo de Smith and Wesson, un caso de afasia de Remington en un individuo solitario que cabalgaba por un campo cuadriculado.

Herrera da noticia ológrafa de un caso de afasia de Maverick en un gatuperio propenso a caprichos y sirenas.

El resto es silencio.

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El gatuperio telmah

martes, 15 de junio de 2010

Promesas

Te miro con los ojos amargos del que siente culpable de nada. Me miras con los ojos dulces del que se sabe inocente de todo.

Un cielo gris rompe lo que no se rompe y empieza a llover sobre donde no puede llover.

Me doy cuenta de que lo que estaba vacío no estaba vacío.

—Pues no, no lo estaba.
—¿Y qué había?
—Tu promesa de llenarlo.

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El gatuperio roto

sábado, 12 de junio de 2010

Estesia del capricho

La experiencia es más completa cuantos más sentidos participen de ella. Te puedo ver y te puedo oir, pero no sé a qué hueles ni sabes, y si te creo suave es porque así te percibo.

Tal vez sea porque me quema el temor a quedarme pegado a tu piel si te acaricio, o a no poder dormir si no me arropo con tus manos, o a no recordar a qué sabe la miel ni qué aroma exhalan las rosas...

Tal vez sea porque ya he perdido los ojos y la palabra...

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El gatuperio hiperestésico

viernes, 11 de junio de 2010

Diálogo arremolinado

—Me gusta que me gustes. Me gusta mucho. Me encanta.
—Ya, ya veo que te gusta tanto que te encanta...

Es más de media tarde. Algunas miradas se pierden para no encontrarse con sus ojos. Comienza a mediar una silenciosa eternidad más que cómoda... De pronto, una duda, fática, la rompe.

—Pero... ¿Te gusta más eso que yo?
—«Eso» es «yo». Es lo mismo.
—No, «yo» no, «tú».
—¿Entonces te gusto?
—No sé, a lo mejor me gusta lo mismo que a ti.
—A mí me gusta que te guste que te gusto.
—Entonces me gusta eso.
—¿No habíamos quedado en que «eso» es «tú»?
—Entonces me gustas tú.

El ocaso comienza a caracolear sobre el mar, las conchas, las rosas y sus cabellos, suspirando salado por no poder encontrar el final del camino...

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El gatuperio armillado

miércoles, 9 de junio de 2010

Cénit del capricho

Quiero. Quiero tu espacio. Quiero ocupar totalmente tu espacio. Quiero poseer tu espacio por dentro y por fuera, de cerca a lejos, de izquierda a derecha, en redondo... En picado.

Y ya hace unos días de ello, y quiero que sea hasta el infinito que comprende el ahora, apurando el ocaso de un instante que es ya eterno...

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El gatuperio impaciente

lunes, 7 de junio de 2010

Espacio

Mi espacio no tiene otra medida que el tiempo; ha sido sembrado de tulipanes y revienta a azahar y baladres, por sus praderas corren risas y suspiros de satisfacción. No limita con el mar ni la montaña, pero tiene playas en la ribera del sueño en las cuales los tritones veranean en chanclas mientras observan a Parténope aprendiendo a volar.

Mi espacio no aparece en otro mapa que no sea el del calendario de las fiestas de guardar y sus vísperas; marca en rojo la frontera con los besos y en azul los trazados de los caminos de manzana que dibujo sobre el ducado de tu espalda.

Mi espacio es un lugar que, de puro solitario, es ignoto y salvaje pero que prometo conquistar para conquistarte y liberar para cautivarte...

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El gatuperio cartógrafo

domingo, 6 de junio de 2010

En lo del de la obra

La meta es efímera, arde en el fragor del instante, se consume imperceptiblemente y ni siquiera humea.

La meta es un después yermo de posterioridad, un tesoro de monedas fuera de circulación, un premio al albúm de cromos más repetidos, unos labios que besan el vacío mientras los dientes muerden una lengua que tilila...

—«tirita», «tirita», no «tilila»
—¿Por qué? ¿Tiene frío?
—Tu verás, lleva dos días en la orilla...

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El gatuperio fausto

martes, 1 de junio de 2010

Capricho

Sácame de ti, capricho. No puedo más, como si no hubiera mañana ni futuro posible sin tu sonrisa, la insistencia de tu deseo me tiene prisionero del instante en que te tengo cerca.

No soy libre más que para recluirme en tu pensamiento, no tengo más ansia que superar tu abstinencia. Yo ya no soy yo sino otro que se aparta de tu camino y esquiva tus miradas.

¿Qué más quieres?

—Quiero que siempre haya mañana.
—Ya te dije que «siempre» era una palabra muy larga.
—Pues a mí me parece que «capricho» es de cartón...

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El antojo del gatuperio

viernes, 28 de mayo de 2010

Abstracción de la meta

Recorrer un camino por el propio placer de recorrerlo implica una desatención mínima a su final. Disfrutar de cada paso, de la contemplación de lo inmediatamente restante, del repaso de lo superado, necesariamente conlleva una merma en la consideración de la meta; en algunos casos, incluso su negación. Directamente proporcional a esta concepción es la capacidad de abstracción en relación a la meta.

—¡Cómo te lías! Se nota que has llegado al final de un camino que no tiene final.
—Si estoy en el final es porque tiene final...
—Pero no el que tú querías. A los efectos es lo mismo...
—Entonces, daré media vuelta y seguiré avanzando.

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El gatuperio valeroso

miércoles, 26 de mayo de 2010

La marca del gatuperio

Históricamente no ha habido comentarios en este blog. Y cuando alguien ha comentado, normalmente ha sido dentro de un orden y un respeto. Es cierto que en una ocasión se sacó la fregona y se eliminó lo dicho, gracias a Dios. Y también es cierto que hubo otro incidente que también fue harto desagradable visto el plan en que se desembarcó.

A raíz de todo ello, se escribió un gatuperio en el que se dejan claras algunas cosas, de entre las cuales, ahora quiero destacar esta:
Los hay que podrán sacar a Sartre de sus aljabas y asaetearme fieramente con su derecho a completar el círculo de lo literario al leer cualquiera de estos escritos, y no estarán exentos de la razón que asiste al que reclama para sí parte de lo que se ha creado; pero para ello deberán acertar en la diana correcta, y esa diana no estará a tiro hasta que decida entrar en el juego de compartir lo escrito.

Y, muy especialmente, esta otra:
En todo caso, lee quien quiere leer y a ello dispuesto está, y ulteriores motivaciones no corresponden a lo que desde aquí y con estas letras se propone; por tanto, renuncio a sus responsabilidades.

Y con ello añado que quien quiera continuar en ciertas líneas es totalmente libre de hacerlo, pero dentro de un orden.

Por último, recordemos que los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro conocimiento, y que revolcarnos en él no hace más que salpicar con nuestra inteligencia a los demás. Y no es lo mismo salpicar que bendecir.

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El gatuperio juez y parte

martes, 25 de mayo de 2010

Vindicación del cuando

Cuando uno sabe lo mismo que otro. Cuando otros saben lo mismo que unos. Cuando lo que saben unos y otros no proviene de la misma contemplación de la realidad, aunque sí de un mismo análisis.

Cuando uno espera a que otro dé un paso adelante sin caer en el abismo que tiene ante sí.

Cuando las verdades todavía no pueden ser verdades, aunque ya no sean mentiras.

Cuando otros oscurecen el discurso para que sólo unos puedan comprenderlo en su totalidad.

—«Cuando» «cuando» «cuando»... ¿Cuándo?
—Todavía no.

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El gatuperio apenelopado

viernes, 21 de mayo de 2010

Farándula de la espera

Soy de los que prefieren esperar a las sirenas en la playa a ir a perseguirlas buceando. Ese es su terreno y allí mi aire se agota muy rápidamente, y más cuando me enamoro.

Así que si quieres aparecer por mi playa, no hace falta que esperes a que anochezca y haya salido la luna, o que las olas justo besen la orilla en una caricia lenta e inexorable. No, si has de venir, sirena, ven, despreocúpate. Yo ya me encargaré que esa función en la que vas a ser la estrella tenga el mejor decorado, la mejor iluminación y todas las posibilidades de éxito...

—¿Y si me olvido del diálogo?
—Seré tu apuntador...

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El gatuperio derechor

domingo, 9 de mayo de 2010

Intensidad del adverbio

Uno afirma: «Si te sientes prisionero del deseo y no hallas por dónde escapar; si quieres olvidar sin olvidar y mentirte con las verdades más claras; si te contienes para no tener lo que tendrías sin contención... Si te sucede todo eso, estás experimentando la intensidad de siempre

—Ya te dije que era muy largo.
—Pero te callaste que era tan intenso en su principio.
—Entonces tu adverbio es otro.

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El gatuperio ahora

miércoles, 5 de mayo de 2010

Principios

El gatuperio no caza, no sale en busca de nada ni de nadie. A lo más, se atalaya y se dispone a dejarse coger...

—¿Y cómo sabes si te han capturado?
—Porque reviso de cuando en cuando mi integridad...

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La desintegración del gatuperio

martes, 4 de mayo de 2010

Mendacia de la amistad

Alguien afirma: «La amistad entre una mujer y un hombre es imposible; siempre habrá un final ulterior.»

—Yo contigo no quiero nada.
—Ni yo.
—Seamos amigos, pues.

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El gatuperio félide

sábado, 1 de mayo de 2010

Diálogo del tirabuzón

Uno dice lo que piensa porque si no lo pensase no lo diría. Otro rebate que si dice lo que piensa, piensa lo que dice. Y un otro otro (que es uno pero otro que no es otro) recuerda que puede ser que se piense lo que se dice cuando se dice, pero ello no implica que se haya pensado antes.

—Oye, para —dice otro—, que me estoy perdiendo.
—¿Dónde te has perdido?
—Es que ahora no sé si soy uno u otro, o el otro que es uno.
—Tú eres otro. Y yo soy uno y un otro.
—Vale, sigue.

Un otro dice que si lo que dice lo hubiera pensado, otramente lo diría antes; otrantes.

—¿Otrantes?
—Incluso otraño. Por eso lo digo ahora, porque si me he de guardar algo de lo que pienso prefiero que sea lo otro que pienso.

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El gatuperio en el bucle

miércoles, 28 de abril de 2010

Siempre

Si me quisieras para diez minutos me tendrías al instante...

—¿Y si luego quiero que esos diez minutos duren siempre?
—«Siempre» es una palabra muy larga.
—Y tanto, no se acaba nunca...

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El gluten del gatuperio

domingo, 18 de abril de 2010

Hai del suspiro

Ya me imagino
prisionero del beso
de tu sonrisa.

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El gatuperio prohaijin

lunes, 12 de abril de 2010

Hoy he visto morir a Dante

Veinte años más tarde, el gatuperio sigue recitando alguna de sus oraciones...
Hoy he visto morir a Dante, y su espíritu he notado como en mí entraba y como mi nombre ha pronunciado mientras en ella pensaba...

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El gatuperio florentino

viernes, 9 de abril de 2010

Metagatuperio

El gatuperio lleva tanto tiempo pensando en sí mismo que no es gatuperio sino metagatuperio.

—¿Cuánto és «tanto tiempo»?
—Mucho tiempo... Todo el tiempo.
—Bobo, eso se llama «mirarse el ombligo»...

Habrá que empezar a llamar a las cosas por su nombre.

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La meta del gatuperio