jueves, 25 de octubre de 2012

¿Reflexivo o recíproco?

Cuando ya no me quedaban dedos para contar los meses que habían pasado, por fin me lo preguntaste. Pero sólo supe contestar con un reproche. Entonces tu sorpresa me sorprendió, y sorprendidos nos preguntamos.

No he llegado a contestar porque no sé a quién... 

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El gatuperio pronominal

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mute

El gatuperio lleva un tiempo viviendo en modo mute. Tal vez el mando se quedó sin pilas o tiene un corto, pero lo cierto es que no se dice nada porque no se oye ni querría escucharse. Posiblemente lo que tenga que decirse ya lo sabe y no quiere que se lo repitan no vaya a ser que lo asuma antes de hora...

—Bueno, la cosa es silencio, pues.
—Y una mirada muy perdida...
—Será que ya no hay perdidas muy miradas...
—Será que no queda nada más.

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El gatuperio prerresignado

domingo, 7 de octubre de 2012

Domingos

Ay, si toda la semana fuera mañana de domingo despertaría tranquilo como los paseos de las gaviotas en las orillas del invierno...

Y en tu sonrisa de buenos días no iban a faltar un beso, un cruasán ni un café con leche...

—¿Aunque eso fuera pasadas las dos?
—Aunque eso fuera nunca...

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El gatuperio perio


jueves, 27 de septiembre de 2012

Fosco

El gatuperio lleva un tiempo con uno de esos nudos en el estómago que le impiden hablar y decir lo que siente. Incluso a él mismo...

Aunque, la verdad, poco importe...

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El gatuperio concomas

lunes, 17 de septiembre de 2012

Desinfectar

Tengo heridas que dejaron de supurar hace mucho, pero todavía no se han cerrado. Allí están, vías muertas de desencuentros y decepciones, sin cura ni olvido posible...

—Y mira que les has tirado alcohol...
—Pero siempre yerro y me cae en la garganta...

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El gatuperio excoriáceo

jueves, 13 de septiembre de 2012

Zozobras

Esta desazón no tiene otro motivo que no querer sentirse bien... Será que estar solo y sentirse bien no es legal...

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El gatuperio lícito

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cobardía tercera

—Ya no quiero experimentarte. Aléjate de mí.
—Compréndelo, debo mentirme para sobrevivirte.

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El gobarde catuperio

martes, 31 de julio de 2012

Sofrenarse

Apetentes, las yemas de tus dedos sobre mi nuca. Una y otra vez.

No, no te cambio los besos del deseo y el ansia por las embestidas del vicio.

No, no te me acerques, mi voluntad podría perderse por tus caminos de manzana...

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El gatuperio piafante

jueves, 26 de julio de 2012

Cobardía segunda

Una tarde de julio. Te sientas en una terraza. Sombra.

Te prometes sólo una cerveza. Mientras te la bebes, pasa a lo lejos. Falda corta, tirantes de algodón. Te ha visto, pero no se va a desviar. Te saluda. La quieres. La deseas. La necesitas. Se aleja.

Ahí está.

Vuelves defraudado a casa. Mañana volverás a hacer lo mismo.

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El gaturbe cobaperio

miércoles, 25 de julio de 2012

Cobardía primera

Está en la palabra la propia sensación; tal vez viaja en su significado o en los ecos que la acompañan; no lo sé, pero sin ella no hay sensación, aunque incluso en su propia ausencia, cuando claramente debiera estar, también podamos hallarla...

Sentirla es trabajo de otros.

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El gabarde cotuperio

miércoles, 18 de julio de 2012

Fenículo

Si pudiera, el gatuperio pasaría el resto de sus días enfadado...

¡Qué maravilla que todo importe tres pitos!
¡A la mierda! ¡A la mierda!

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El gatuperio amargo

lunes, 16 de julio de 2012

Torres



Encerrado en sí mismo, el gatuperio se fortifica, y recorre incansable los corredores de su mente no fuera que se le escaparan las princesas por cualquier aspillera...

Y en eso está, en ignorar el azul del cielo y la vera...

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El gatuperio idiota

jueves, 21 de junio de 2012

Saltos

Te enseñé a leer entre líneas. Y de tanto saltar entre renglones ya no me oyes. Y lo peor es que no tengo otra forma de decirte las cosas que no sea escríbirtelas aquí. ¿Será que no prediqué lo que hacía..?

—O que no hiciste lo que predicabas...

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El gatuperio sordo

martes, 22 de mayo de 2012

Calabazas


Cada día me vuelvo cargado de ellas. Me provees sonriente y no te alteras ni un ápice cuando te digo que alguna está pocha, llega trasnochada o es falsa... ¿Y sabes qué hago con ellas? Las vacío, mezclo la pulpa con toda esa maldad que me suponen y dejo que fermente...

—¿Y luego?
—Luego te vuelvo a por más...

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El gatuperio cucúrbito

domingo, 29 de abril de 2012

Trayecto

Primero, los besos no eran demasiados ni suficientes. Luego fueron suficientes, aunque no demasiados. Pasaron a ser los justos y siguieron siendo suficientes. Dejaron de ser los justos y ya hubo suficientes. Ahora son demasiados.

—¿Y al final?
—Al final no habrá besos.

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El gatuperio medido

domingo, 18 de marzo de 2012

Harto

Harto de salpimentarse de falsas venturas, al gatuperio le gustaría no haber vivido nada de lo que ha vivido. Le aburre saberse perfectamente. Le mortifica. Ya no es ni anticiparse ni preverse, es la plena conciencia del camino que surcarán sus lágrimas cuando la pena vuelva a estrujarle el estómago y a cortarle la ilusión...

Y respira hondo a cada paso de amargo abrazafarolas y suspira hasta apoyarse en el siguiente muro.

A lo lejos, alguien canta: necesito un punto en que mi alma y mi cuerpo se puedan apoyar....

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El gatriste uperio

lunes, 5 de marzo de 2012

Franqueza primera

Tal vez te hice creer que nunca nos recorreríamos las espaldas ni nos diríamos nada sin usar la boca para la voz ni las manos para los saludos. Tal vez yo lo creía también, tan convencido como ahora lo estoy de que reescribir las confianzas no será necesario si estamos dispuesto a contárnoslo todo palabra por palabra y emoción por emoción.

—Pues yo creo que todavía hay cosas que no puedo contarte.
—Tranquilidad, ya me las contaré yo.

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El gatuperio veraz

lunes, 27 de febrero de 2012

Espirales

Uno afirma que la fuerza reside en ser consciente de ella: cuanto más fuerte se sabe uno, más fuerte es. Otro corrobora ese efecto aportando la tristeza: cuando más triste se sabe uno, más se entristece.

Un tercero calla, sabe que cuanto más callado menos le oirán...

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El gatuperio helicoidal

lunes, 6 de febrero de 2012

Afil

Preferiría que hubieras afilado las palabras antes de clavármelas. No es porque así duelan menos, lleguen más limpiamente al sentimiento o permitan florituras en los cosidos. No, tan solo es porque me hubiera gustado que incluso para esto hubieras pensado un poco más en mí.

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El gatuperio hendido

domingo, 5 de febrero de 2012

Trinal

No, no es el final. Y tampoco es el principio. De tanto ir soltando lastre, de tanto ir volviendo atrás y recogerlo convencido de que podrías con él, estás a punto de empezar...

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El gatuperio triste

domingo, 1 de enero de 2012

Orillas



Vengo de nunca... Voy hacia siempre.

¿Será esto explorar los páramos de jamás?

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El gatuperio espumoso

jueves, 22 de diciembre de 2011

Volver

Yo sé que estás allí. Siento tu respiración en el cuello, noto tus dientes duros y su ansia de moderme.

Sí, sé que estás, pero no sé dónde estoy yo.

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El gatuperio epanadiplósico

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hipo

Últimamente el Gatuperio está convencido de que querer oír muchas cosas no implica estar dispuesto a escucharlas. Y por ello toma camino sin querer llegar a parte alguna...

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El gatuperio crito

jueves, 1 de diciembre de 2011

Perderse

Ahora que es pronto para apreciar las ventajas de hasta y tarde para comprender los límites de desde, ¿qué mejor momento que este para perderse en el mientras?

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El gatuperio desnortado

lunes, 28 de noviembre de 2011

Parasitar

Cuando uno decide ir a lo suyo y otro hace lo mismo.

—Dirás lo propio.
—No, en este caso es ajeno.

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El gatuperio escaso

sábado, 26 de noviembre de 2011

Seudo

A todo esto, el gatuperio empieza a temer la soledad. Se ve siendo eternamente el pequeño amigo del viento del oeste y, a lo peor, creerá haber brindado con chianti por todas esas veces que alguien mata el tiempo leyéndolo desde un tren que llega a todas partes.

—¿Por qué será que últimamente a cualquier hora la luz del sol es blanca como un amaine?
—¿No la querrás anaranjada?
—No, la quiero muda.

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El gatuperio vero

jueves, 10 de noviembre de 2011

Bluf

Uno no elige quién o quiénes le gustan; en todo caso puede elegir a quién gustar.

Pero debe tener presente dos cosas. La primera es que puede o no conseguirlo.

—¿Y la segunda?
—¿Qué segunda?

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El gatuperio a la luz del farol

martes, 1 de noviembre de 2011

Tropel

Se agolpan.

Pides tranquilidad, y ni por esas. Mira que avisas: que habrá algunas que desaparecerán; que de ese palo solo ven letra las mejores; que las otras, en otro momento, hasta tienen comentario, por muy de hallazgo que sean...

No hay manera.

Allá vayan todas, adiós.

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El gatuperio abrumado

domingo, 30 de octubre de 2011

Sueño

Precio mis sueños. Y lo que en ellos sucede, lo sufra o me plazca. Y me molesta mucho no acordarme de ellos al despertarme, tanto como ir dormido sin saberlo y encontrarte y no querer abrir los ojos no vaya a ser que seas lo que eres y no quiero que seas...

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El gatuperio prosomne

sábado, 15 de octubre de 2011

Plural

El gatuperio es de letras. Comprende el concepto de uno pero asocia el de dos a infinito; le cuesta desentrañar lo que enmascara el plural... Es capaz de alcanzar que tres es uno sumado a infinito, pero no lo percibe en lontananza. Y así...

Y lo peor es que el cero también es infinito...

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El gatuperio cercado

miércoles, 5 de octubre de 2011

No siempre hay palabra


Afortunadamente, no existen tantas palabras como sensaciones. Por eso necesitamos a los poetas.

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El gatuperio falto

sábado, 1 de octubre de 2011

Beber

Hoy tienes un desagüe en el estómago. Duele. Intentas mitigarlo con cerveza. No puedes. Otra más. No cesa. Otra. Nada... Y más y más y más. Y sigue y sigue y sigue...

Ahora tienes el estómago en un puño, que lo aprieta y lo exprime, hasta la última gota... Y bebes para que no llegue nunca. Y bebes y bebes y vuelves a beber...

Ya tienes el estómago en ascuas, quema con la tristeza que sobreviene cuando la ceniza croma el paisaje y, fatuo, el fuego se retira al infierno... Y sigues bebiendo... Y nada.

Siempre nada. Y porque nada no te ahogas...

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El gatuperio abrupto

viernes, 30 de septiembre de 2011

Otro gatuperio

El gatuperio no se concibió, reflexivamente hablando, bidireccional. En todo caso, la vuelta podía ser un eco, perder por el camino alguna que otra unidad sintáctica o demostrar la vitalidad de plerematemas inviables.

Pero nunca creyó que necesitara contestarse a sí mismo con otras palabras que no fueran las suyas.

—Entonces, ¿el gatuperio es otro gatuperio?
—No sé, a lo mejor no quiere ser él mismo...

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El gatuperio exataráxico

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Diálogo simo

Sonríes cuando ves que los dos estáis allá mismo, con el hígado destrozado a alcoholes y los labios corroídos por el rencor...

—Quiero que sepas que si he llegado hasta el fondo de este abismo es para cavar tu tumba en él.
—Luego no estás en el fondo.

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El gatuperio iluso

domingo, 18 de septiembre de 2011

Mordiscos

Descubro que el gatuperio es deponente.

—Lances la moneda que lances, siempre caen cara y cruz.

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El gatuperio bifonte

sábado, 27 de agosto de 2011

Una farsa

Nadie está condenado al gatuperio. No está previsto ni lo menciona o prevé ningún código.

No hay humano tan cruel que quiera eso para sus semejantes.

—¿Y para sí mismo?
—No sería una condena, sería un premio...

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El duodécimo gatuperio

martes, 16 de agosto de 2011

Gatiterio primero

La noche es todavía más caliente que el día, sólo las sombras marcan la diferencia entre las tres y las tres. Unas acusan, otras encubren...

Mientras, la conversación zarpa hacia la semiótica discursiva hasta que escolla:

—Siempre que leo me gusta pensar en qué situación estaba esa persona para escribir algo así.
—Si está bien escrito no se necesita pensarlo, directamente se siente de esa manera.
—¿Tú aún lo piensas?
—Depende. Si no, callo.

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El gatuperio escollado

lunes, 15 de agosto de 2011

Ad

A propósito de Borges, Vargas Llosa afirma que el adjetivo debe estallar de pronto en la frase, como una aparición insólita y espectacular, redondeando la idea, abriendo una inesperada dimensión a la anécdota, trastornando y desbarajustando lo que hasta ese momento parece la dirección de un argumento.

Y a todo eso, en Harvard, Raimundo Lida recordaba a sus alumnos: «los adjetivos se han hecho para no usarlos».

Entonces...

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El gatuperio jetivo



jueves, 4 de agosto de 2011

Jamás

En un puntito iban a paralelear siempre y nunca cuando, al compás de un reproche:

—Siempre supe que viajaba vacío.
—Nunca quise que te llevaras mi corazón.

La mentira siempre en primera clase.

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El gatuperio ídem

miércoles, 3 de agosto de 2011

Circunstancias

Sí. De todas mis circunstancias tú eres la única que me circunda más a mí...

—Vaya lío de pronombres: mis, , me, , yo, ella...
—Me tiene rodeado.

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El gatuperio quercundo

viernes, 29 de julio de 2011

La verdad

Uno dice que la verdad es una. Y es cierto. Agosto está cayendo ya como una fruta madura, se nota en la sal de la tramontana.

Otro dice que la verdad también es una. Y es cierto. Julio muere a ritmo de tragicomedia mientras los espectadores consorte bostezan de sueño.

Otro uno recuerda que las verdades de uno y otro no son la misma y no dejan de serlo.

Un otro otro cree que la verdad del otro uno es más verdad que la de uno y otro, pero calla no sea que inquieran la suya...

Y en eso está...

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El gatuperio verdadero

domingo, 24 de julio de 2011

Recodos



Por ahí viene el gatuperio... Tardo, ahuevado.

Allegro de cigarras.

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El gatuperio estival

domingo, 19 de junio de 2011

Etiquetar

Ya de buen principio todo es «sí» o «no». Sin otra razón que la de ser almacenado en un sitio y tener una etiqueta. A lo mejor con el tiempo la cosa cambia y algún «no» deriva en «sí» y otro «sí» derrota hacia «no»...

—¿Y nada es «quizá»?
—Tal vez...

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El gatuperio pre

lunes, 13 de junio de 2011

Leer al trasluz

Algunos textos, con el paso del tiempo, leídos ahora al trasluz de la memoria, han ganado mucho. Algunas palabras se han ido descomponiendo en semas y han anegado intersticios, desliendo otros más débiles, formales o categoriales...

Así pues dejemos que la barrica del recuerdo los vaya dorando y procuremos no beber demasiado de ella, emborracharse conllevaría resaca...

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El gatuperio enólogo

martes, 31 de mayo de 2011

Reflujo



El tiempo pasa. La playa cambia. Sopla el viento; borra huellas, desmorona castillos y desahucia princesas...

El tiempo pasa. La playa cambia. Baja la marea; alisa la orilla, explana cosos y depone reyes...

Y a todo, ajenos, los cangrejos hacen vida de soportal y domingo de barbacoa, sabedores de que lo que fue ya no es igual y que lo que será no pasará de provisional...

—Pero es que antes la marea les ha robado los zapatos.
—Por eso no salen persiguiéndonos...

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La bajamar del gatuperio

domingo, 29 de mayo de 2011

Pasarelas


Al final está el mar. Y aunque suba la marea uno siempre tiene que ensuciarse los pies...

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El gatuperio relo

miércoles, 27 de abril de 2011

No sé...


No sé si soy el mar, las nubes, el cielo o el sol...

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El gatuperio gris

martes, 26 de abril de 2011

Tensión

En algún lugar se va quedando todo, lo que no sé es dónde...

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El gatuperio laxo

martes, 1 de marzo de 2011

Charcos

Ya no llueve. Camino hacia casa procurando esquivar los charcos iluminados y metiéndome en los oscuros. Me atraen. Quiero nadar en ellos, quiero creer que no podré chapotear porque me hundiré, quiero creer que la sirena que busqué está allí dentro... Y nada. La siguiente farola rompe el hechizo de la penumbra, el charco que obvié pierde su brillo sucio al compás de los neumáticos sobre el asfalto y el platillo salpicón del agua; la misma marcha que suena para que otros titilen.

Bajo unos balcones descubro huellas en la acera seca. Llevan a donde voy, vienen de donde vengo...

—¿Y eso dónde queda?
—Donde soy lo que no era, donde fui lo que no soy...

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El gatuperio trasnochado

martes, 22 de febrero de 2011

Mataxa

Poco a poco el ovillo se ha deshecho. Y ahora tengo un jersey.

¿Y qué más?

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El gatuperio hornero

domingo, 13 de febrero de 2011

Sesgos

El gatuperio calla, atravesado en la butaca en la que siempre quiso sentarse. No reclina su cabeza sobre las orejas del sillón porque teme verse obligado a oír lo que no quiere oír. Se sienta riñones y rodillas sobre brazos, mirando el bies de lo que quería.

Y calla convencido de que lo que pueda decir no vale la pena, por sabido, esperado y evidente.

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El gatuperio cobarde

domingo, 30 de enero de 2011

Otro silencio

Quizá callar sea la forma más aséptica de curar las heridas...

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El gatuperio hélido

martes, 11 de enero de 2011

Escena del trato

Son Dos.

Un doble filo corta a la ida y a la venida. No solo es aquello que se prometió, es todo lo que llevó a prometerlo; ética y moral de una misma potencia, acto único.

La escena es rápida y sencilla, sin la alharaca ni la pompa de otroras, a lo «cuando digo no, es no».

OTRO: ¿Y sí en realidad no has dicho no?

Telón.

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El gatuperio y su acompañamiento de lo que media

martes, 4 de enero de 2011

Pies fríos

Cada cosa tiene su tiempo, y aunque podamos acortarlo o estirarlo, cubriendo o descubriendo a voluntad, no hay nada infinito.

Ahora siento que si me embozo se me hielan los pies.

Tal vez no te necesite para vivir, pero empiezo pensar que me eres imprescindible para morir...

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El gatuperio pedúnculo

jueves, 9 de diciembre de 2010

Dejes

Me dijeron que las cosas no serían así; que me despertaría un día habiendo conseguido un lugar que nadie más conocía y el recuerdo dulce en los besos de millones de labios, feliz todavía de abrazos chillados y detalles cómplices como cafés a media mañana, hojas caídas surfeando sobre ráfagas de viento o rayos de luz entre nubes...

Y las llaves de ese lugar las tenía yo y nadie más que aquellos que yo quería podían llegar hasta allí y estarse, atesorados con mimo y consentidores hasta la saciedad, depositarios de mi amor, mi amistad y mi cariño.

Me lo creí. Como creí que nunca vería tu espalda más lejana que a tiro de boca o tus pasos alejándoseme. Como aún lo creo. Como lo creeré siempre aunque mis manos vuelvan a su invierno de bolsillos mientras el regosto de tu sonrisa se aleja contigo.

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El gatuperio rizoso

martes, 30 de noviembre de 2010

De entre los seis elementos de la comunicación el receptor se erige en juez. A él va dirigido todo y de él todo retorna.

Y cuando uno dice todo otro debe entender todo, y no vale pretender que nada o algo son todo.

—¿Ni siquiera un poco?
—Ni eso.
—Pues seguiré creyendo que todo es por mí.
—Hazlo, yo también creo que es por mí.

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El mí gatuperio

viernes, 26 de noviembre de 2010

Harto

Cuando uno no puede más.

—A veces, al final todo se reduce a llenar los vacíos que otros han dejado.
—A ti no te han dejado nada vacío. En todo caso estás harto de miserias personales...

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El gatupétimo

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un silencio

Y a todo esto, callo. No digo nada que sea más que nada, no vaya a ser que se sepa todo.

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El gatuperio agatupado

domingo, 31 de octubre de 2010

Probier

Te arracancaste cangrejos de los dedos por amor al comercio. A ratos pienso que no hay peor infierno que aquel en el que estés tú...

Y que conste que no renuncio a ningún hallazgo.

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El gatuperio llisto

martes, 19 de octubre de 2010

Ver, oír y callar

Mejor hubiera sido no ver nada. Pero nada. Y callar, sonreír un lento silencio arrastrado sobre todo aquello que mejor no hubiéramos visto, procurando no levantar el polvo de la necesidad de saber si hemos reparado en las mismas cosas, si las juzgamos sobre los mismos códigos, si las callamos por los mismos motivos.

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El gatuperio trébede

jueves, 14 de octubre de 2010

Gacío

Harto de vacío, te preguntas por dónde entraste en él. Lo sabes muy bien, no lo has olvidado ni por un momento, lo tienes tan a mano que ni tan solo te engañas con falsos recuerdos e idealizaciones.

Harto de vacío, sin salida posible. Por eso es el vacío.

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El vacuoperio

viernes, 1 de octubre de 2010

Renovación

Estos últimos días, el gatuperio se sorprende a menudo recitando aquello de...
Renovación, revolución,
sacudirse el yugo del tiempo
y ser eterno.

Muerte, corazón y tradición,
llora en el jardín de los cipreses
por lo que nunca hiciste,
en contraposición a lo mucho que lo deseaste.

Y claro, así no hay quien se concentre...

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El gatuperio retrospectivo

jueves, 16 de septiembre de 2010

Mudencias

Cómplice de tu sonrisa, tu silencio se esparce arropando cualquier duda... Central, rosa de todo viento, apuntado por todas las brújulas, se alía con esa mirada ya conocida de «piensa lo que quieras, que yo ya sé cuánto te necesito...»

Para lo bueno y para lo malo.

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El gatuperio evanescente

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Olvidar

A la hora de olvidar, prefiero olvidar los buenos momentos, dejar que se doren al fuego lento de su melancolía y que se fundan en una sensación tranquila y apacible, mézclandose en su último momento con otros similares.

—¿Y los malos recuerdos?
—Esos se atesoran con mimo. Todo debe tener su punto amargo...

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El gatuperio amarescente

martes, 7 de septiembre de 2010

Indefinidos

Mucho antes del principio no éramos nada que fuera algo.

Durante el principio, tampoco éramos nada, aunque ya empezábamos a ser un poco de algo; no es que fuéramos mucho más que nada, pero ya era bastante.

Un tiempo tras, ya siendo bastante, decidimos no ser todo. En efecto, no éramos todo, aunque cuando estábamos lo fuéramos sin querer serlo. Cuando no estábamos éramos nada, un nada con un poco de algo, pero no el poco de algo del principio, sino un poco de algo de más tarde (que es tan algo que se acerca a poco de todo).

Ahora parece que somos mucho, estemos o no estemos, queramos o no queramos (aunque lo somos porque queremos, pese a que haya alguno no sepa qué y algún otro que sepa demasiado).

Y quienquiera que se atreva a querer más, mucho más, bastante más, todo más e incluso más de todo, no va a querer nada diferente que el demás que no se atreve a nada ni a menos que nada.

Y en eso estamos.

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El gatuperio difuso

viernes, 27 de agosto de 2010

Adiós

—De acuerdo... Pero ten muy claro que nadie te querrá nunca como yo.
—Ni Jamás.

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El gatuperio al punto.

jueves, 26 de agosto de 2010

Calma

El mar, quieto, en bandeja; sin olas, sin viento, sin corrientes, sin orilla ni arrullo, callado con ese silencio de cuando miro sin mirar y estoy conmigo sin estar.

El mar, desnudo y sin azul, casi que sin sal ni misterios, mudo, sin el murmullo de la brisa por entre las torres de los castillos de arena.

El mar, falso como las verdades de las caracolas y los contratos de arrendamiento de los cangrejos ermitaños, conteniendo la respiración cada vez que pienso en ti...

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El gatuperio en su orilla

viernes, 20 de agosto de 2010

Wis

El gatuperio daría cualquier cosa por sentir lo que siente ahora mismo el resto de sus días. Pero sabe que precisamente por eso, porque no es cualquier cosa lo que debe dar, debe apurarlo hasta las heces...

O decidir. O decidirse para siempre...

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El gatuperio consin

miércoles, 18 de agosto de 2010

Otros momentos

Te necesito cuando te necesito, no en otro momento. El problema es que empieza a haber otros momentos que están disconformes con su «en»...

—¿En qué lo notas?
—En que si hablamos empezaremos así cada frase...
—Entiendo...
—¿Entonces?

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El gatuperio palilálico

martes, 17 de agosto de 2010

Sobre las olas

Hay un quien que no quiere nada. El otro quien lo quiere todo. Entremedio no hay camino, ni espacio posible con que graduar adecuadamente las apetencias.

Un quien besa con los ojos cerrados, sabedor del triunfo de sus labios; el otro, no los cierra, besa vigilante con el celo del policía que está atrapando al más buscado delincuente.

—¿Cómo sabes si cierro o no los ojos?
—En realidad, no lo sé...

Y los dos sobre las olas. Un quien no nada y se ahoga; el otro, todo y se desahoga.

Y en eso estamos.

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El gatuperio a besos

martes, 10 de agosto de 2010

Urgencia

Ligero, ligero, gatuperito...

Corre, que el tiempo no te atrape, ni te roce, que su zarpa no te despedace contra los días y las horas y su aliento no te lance contra las manecillas mareadas de tanta docena...

Ahí, cabalga la ola de las prisas y besa con ella, veloz, la dorsal de todas las orillas que infructuosamente hayan querido pactarte...

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El mezzo del gatuperio

domingo, 8 de agosto de 2010

Arena entre los dedos

Ahora que ya estás otra vez frente a ese mar que tanto te atrae, y has dejado de querer alejarte tan pronto como te haya entrado por los sentidos, abandona la orilla y adéntrate en el agua hasta las rodillas, siéntate justo donde la ola es espuma y aguanta...

Si coges arena notarás que se te escurre entre los dedos como el tiempo, sin poder evitarlo, y aunque la saques fuera del agua seguirá yéndose, y, aunque cierres los dedos, seguirá yéndose... Y seguirá y seguirá yéndose hasta por los intersticios de tu experiencia.

Y, si algo queda, no lo olvides, no lo maletiquetes en los baúles de la memoria abriendo las palmas contra la espuma: lo que podía diluirse ya se diluyó, lo que podía escurrirse ya se escurrió... Y tú no eres nadie para deshacerte de lo que se te quedó...

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La ribera del gatuperio

lunes, 2 de agosto de 2010

Tras los puntos suspensivos

Tras los puntos suspensivos existía el infinito; era cuando te ensortijaba los cabellos con los dedos mientras te besaba lárgamente las comisuras y el cuello. Y tu sonrisa era una sonrisa, y tus brazos me sostenían para no caer en él.

Todo ello era apreciable porque me concentraba en señalizar los caminos de tu espalda en un intento de recorrerlos con los otros dedos sin pasar dos veces por una misma encrucijada, convencido de que por algún lugar se llegaba a alguna parte.

Tras los puntos suspensivos existía ese lugar, desconocido y agradable, una estación terminal en la que descubrir nuevas sensaciones y apacentarse a la vera del tiempo sin que su fluir preocupara nunca más.

Yo lo ví, yo lo vi como veo ahora que nunca habría podido llegar a él solo y sin ayuda, y que todas las cartas, los planos y los mapas que llevaban allí eran billetes dobles...

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El marear del gatuperio

viernes, 16 de julio de 2010

Puntos suspensivos

Si la vida ordenara su periodos con signos de puntuación ahora mismo estaría en el primero de los puntos suspensivos. Y en esa dulce incerteza te haría un hueco para que pudieras domirte a mi lado y te arroparía con paréntesis de invierno y sobrecamas de punto y aparte.

—¿Y por qué no lo haces?
—Porque tras los puntos suspensivos se halla el infinito...

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El gatuperio cran

Pensar mucho

Pensar mucho en el final de algo implica desatender su propio desarrollo. Es la perversión del que no quiere un determinado final y con tal de no tenerlo modifica todo un curso. Entonces lo que deviene ya no es nada de lo que pudo ser.

Pensar mucho en el principio de algo no parece muy contrario a lo anterior, pese a que implica desgobernar suficientemente la nave como para que entre en cualquier rumbo de colisión. Entonces sucede lo que sucede.

Uno prefiere centrarme en el presente, vigilar y manejar con la destreza de la conciencia; saberse completo a cada momento y satisfecho de la experiencia.

Pero, por desgracia, para llegar a esta conclusión uno ha tenido que pensar mucho...

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El gatuperio ocurrido en sexta

jueves, 15 de julio de 2010

Revuelto

Sucede que me preocupa el durante, y no puedo dejar de pensar si es por el antes o por el después. Y lo peor de todo es que pese a que sea durante, aún no ha llegado, por lo que es un tras ahora.

—Entonces ahora te precupa lo que venga tras ahora.
—No, me preocupa durante ahora.
—No, no, todavía no es ahora, por lo tanto no puede preocuparte lo que no está sucediendo.
—Por eso no sé si es antes o después.
—Pues si no va a ser ni uno ni otro, preocúpate por el jamás.
—Y si son los dos, ¿no será mejor preocuparse del siempre?
—Ya estás en el siempre... No le tengas miedo.
—Y yo que creía estar en el nunca...

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El gatuperio gatuperio

lunes, 12 de julio de 2010

Rizos

Escaleras abajo se te escapan los rizos hacia mundos increados, incoloros e inconcretos. Cuento espejos con la esperanza de reflejarme en tinguno.

—En ninguno
—En tinguno.

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El gatuperio liso

lunes, 5 de julio de 2010

Consulta

El gatuperio cumple sus máximas mientras espera que otra no sobrepase sus marcas, pero al final, se traiciona a sí mismo, desesperado ante la constatación de marcas elásticas y cabellos al son ágrafo de una noche de verano.

Y en eso está, sentado en la sala de espera junto a la afasia, la discalculia y la disartria.

—Oye, ¿y tú a qué vienes aquí?
—A enseñarte mi etiología...

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El gatuperio bastardo

sábado, 3 de julio de 2010

Hiperbolia

En un espacio euclídeo, la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos.

—¿Y en uno gatuperiano?
—Es cualquier segmento que atraviese tu marca...

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El gatuperio elíptico

sábado, 26 de junio de 2010

Sosquín

Existe una tristeza paralela a la realidad. Existe un puño que aprieta el estómago, sin dedos ni uñas. Existe un desasosiego que no aparece en ningún diccionario porque todo el mundo sabe que sobreviene cuando se es huérfano de abrazos y confianzas.

Existe una melancolía de otros tiempos que solo la esperanza en el mañana mitiga, aunque cuando llegue uno constate que siempre es hoy y nunca mañana...

Y en eso estamos, en soslayar...

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El gatuperio aterido

lunes, 21 de junio de 2010

Concierto

Que podía tocar el tambor de tu espalda con las yemas de los dedos, era algo que sabía. Que su piel era tersa pero firme, era algo que intuía. Que al son de la melodía los dedos me iban a recorrer buena parte del país de mis deseos, era algo con lo que soñaba...

Pero que la orquesta de tus labios, al compás marcado por la batuta de tu lengua, tocara una melodía de acompañamiento... No estaba previsto.

Tendremos que volver a concertarnos...

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El gatuperio solista

Furia

A uno le gustaría poder detenerse en una sensación y experimentarla en su plenitud, de tal manera que no hubiera ni resquicios ni alividaderos ni recovecos en ella... Y eso ocurre cuando la tristeza deviene en única y verdadera, como el sol de mediodía de agosto; o cuando el odio aflora por los poros como la sangre por las heridas abiertas...

Entonces sucede que las lágrimas se convierten en lo más dulce que puede percibirse y por el estómago caen a un agujero negro todas las convenciones sociales. Uno quiere estar solo y con soledad se acoraza de otros y del resto.

Quiero esa emoción para dominarla y forjarme con ella una mirada que me permita incendiar corazones y una lengua que pueda morderme sin que su veneno ni su furia me puedan. Quiero esa emoción para afilar en ella el cuchillo de la venganza y tenerlo siempre preparado...

Y la quiero ya.

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La saña del gatuperio

viernes, 18 de junio de 2010

Decadencia

Atardecen las sombras.

El camino ha sido largo. A pie de arena él da calada tras calada. Ella le marca la distancia sin dejar que se acerque. Él da una calada larga y antes de hablar sopesa cada palabra.

—No quiero que hipoteques tu futuro con un tipo como yo, muñeca... —dice con seguridad mientras expulsa el humo, tras acabar añade— Mereces algo mejor.
—Oh, no, Hunfredo, no digas eso —protesta ella mientras cierra los puños fuertemente queriendo contener lo incontenible, pero le es inútil —. Yo... Yo te amo, Hunfredo...
—Nena, todavía eres demasiado joven como para saber lo que dices —asevera mientras alarga la mano y la acerca hacia sí sin aviso previo—. Cállate y bésame...
—Oh, Hunfredo...

Cada uno siente que el único aire posible proviene del otro.

Música.

Contrapicado.
Plano general del horizonte.
Fundido en negro.

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El gatuperio theend

Aserto del final

El camino a veces no tiene otro final que el final y, aunque parezca paradójico, ese final en ese momento no es el final que uno desea.

—¿Y qué final desea?
—Un final que no sea final.
—Pues empieza por un principio que sea principio.

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El gatuperio contradicto

jueves, 17 de junio de 2010

Mudo

Smith and Wesson describen por vez primera la afasia de Winchester en junio de dos mil diez. La observan en un sujeto al que describen como hipócrita, aunque coherente.

Colt refiere, tras leer el artículo de Smith and Wesson, un caso de afasia de Remington en un individuo solitario que cabalgaba por un campo cuadriculado.

Herrera da noticia ológrafa de un caso de afasia de Maverick en un gatuperio propenso a caprichos y sirenas.

El resto es silencio.

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El gatuperio telmah

martes, 15 de junio de 2010

Promesas

Te miro con los ojos amargos del que siente culpable de nada. Me miras con los ojos dulces del que se sabe inocente de todo.

Un cielo gris rompe lo que no se rompe y empieza a llover sobre donde no puede llover.

Me doy cuenta de que lo que estaba vacío no estaba vacío.

—Pues no, no lo estaba.
—¿Y qué había?
—Tu promesa de llenarlo.

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El gatuperio roto

sábado, 12 de junio de 2010

Estesia del capricho

La experiencia es más completa cuantos más sentidos participen de ella. Te puedo ver y te puedo oir, pero no sé a qué hueles ni sabes, y si te creo suave es porque así te percibo.

Tal vez sea porque me quema el temor a quedarme pegado a tu piel si te acaricio, o a no poder dormir si no me arropo con tus manos, o a no recordar a qué sabe la miel ni qué aroma exhalan las rosas...

Tal vez sea porque ya he perdido los ojos y la palabra...

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El gatuperio hiperestésico

viernes, 11 de junio de 2010

Diálogo arremolinado

—Me gusta que me gustes. Me gusta mucho. Me encanta.
—Ya, ya veo que te gusta tanto que te encanta...

Es más de media tarde. Algunas miradas se pierden para no encontrarse con sus ojos. Comienza a mediar una silenciosa eternidad más que cómoda... De pronto, una duda, fática, la rompe.

—Pero... ¿Te gusta más eso que yo?
—«Eso» es «yo». Es lo mismo.
—No, «yo» no, «tú».
—¿Entonces te gusto?
—No sé, a lo mejor me gusta lo mismo que a ti.
—A mí me gusta que te guste que te gusto.
—Entonces me gusta eso.
—¿No habíamos quedado en que «eso» es «tú»?
—Entonces me gustas tú.

El ocaso comienza a caracolear sobre el mar, las conchas, las rosas y sus cabellos, suspirando salado por no poder encontrar el final del camino...

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El gatuperio armillado

miércoles, 9 de junio de 2010

Cénit del capricho

Quiero. Quiero tu espacio. Quiero ocupar totalmente tu espacio. Quiero poseer tu espacio por dentro y por fuera, de cerca a lejos, de izquierda a derecha, en redondo... En picado.

Y ya hace unos días de ello, y quiero que sea hasta el infinito que comprende el ahora, apurando el ocaso de un instante que es ya eterno...

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El gatuperio impaciente

lunes, 7 de junio de 2010

Espacio

Mi espacio no tiene otra medida que el tiempo; ha sido sembrado de tulipanes y revienta a azahar y baladres, por sus praderas corren risas y suspiros de satisfacción. No limita con el mar ni la montaña, pero tiene playas en la ribera del sueño en las cuales los tritones veranean en chanclas mientras observan a Parténope aprendiendo a volar.

Mi espacio no aparece en otro mapa que no sea el del calendario de las fiestas de guardar y sus vísperas; marca en rojo la frontera con los besos y en azul los trazados de los caminos de manzana que dibujo sobre el ducado de tu espalda.

Mi espacio es un lugar que, de puro solitario, es ignoto y salvaje pero que prometo conquistar para conquistarte y liberar para cautivarte...

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El gatuperio cartógrafo

domingo, 6 de junio de 2010

En lo del de la obra

La meta es efímera, arde en el fragor del instante, se consume imperceptiblemente y ni siquiera humea.

La meta es un después yermo de posterioridad, un tesoro de monedas fuera de circulación, un premio al albúm de cromos más repetidos, unos labios que besan el vacío mientras los dientes muerden una lengua que tilila...

—«tirita», «tirita», no «tilila»
—¿Por qué? ¿Tiene frío?
—Tu verás, lleva dos días en la orilla...

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El gatuperio fausto

martes, 1 de junio de 2010

Capricho

Sácame de ti, capricho. No puedo más, como si no hubiera mañana ni futuro posible sin tu sonrisa, la insistencia de tu deseo me tiene prisionero del instante en que te tengo cerca.

No soy libre más que para recluirme en tu pensamiento, no tengo más ansia que superar tu abstinencia. Yo ya no soy yo sino otro que se aparta de tu camino y esquiva tus miradas.

¿Qué más quieres?

—Quiero que siempre haya mañana.
—Ya te dije que «siempre» era una palabra muy larga.
—Pues a mí me parece que «capricho» es de cartón...

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El antojo del gatuperio

viernes, 28 de mayo de 2010

Abstracción de la meta

Recorrer un camino por el propio placer de recorrerlo implica una desatención mínima a su final. Disfrutar de cada paso, de la contemplación de lo inmediatamente restante, del repaso de lo superado, necesariamente conlleva una merma en la consideración de la meta; en algunos casos, incluso su negación. Directamente proporcional a esta concepción es la capacidad de abstracción en relación a la meta.

—¡Cómo te lías! Se nota que has llegado al final de un camino que no tiene final.
—Si estoy en el final es porque tiene final...
—Pero no el que tú querías. A los efectos es lo mismo...
—Entonces, daré media vuelta y seguiré avanzando.

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El gatuperio valeroso

miércoles, 26 de mayo de 2010

La marca del gatuperio

Históricamente no ha habido comentarios en este blog. Y cuando alguien ha comentado, normalmente ha sido dentro de un orden y un respeto. Es cierto que en una ocasión se sacó la fregona y se eliminó lo dicho, gracias a Dios. Y también es cierto que hubo otro incidente que también fue harto desagradable visto el plan en que se desembarcó.

A raíz de todo ello, se escribió un gatuperio en el que se dejan claras algunas cosas, de entre las cuales, ahora quiero destacar esta:
Los hay que podrán sacar a Sartre de sus aljabas y asaetearme fieramente con su derecho a completar el círculo de lo literario al leer cualquiera de estos escritos, y no estarán exentos de la razón que asiste al que reclama para sí parte de lo que se ha creado; pero para ello deberán acertar en la diana correcta, y esa diana no estará a tiro hasta que decida entrar en el juego de compartir lo escrito.

Y, muy especialmente, esta otra:
En todo caso, lee quien quiere leer y a ello dispuesto está, y ulteriores motivaciones no corresponden a lo que desde aquí y con estas letras se propone; por tanto, renuncio a sus responsabilidades.

Y con ello añado que quien quiera continuar en ciertas líneas es totalmente libre de hacerlo, pero dentro de un orden.

Por último, recordemos que los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro conocimiento, y que revolcarnos en él no hace más que salpicar con nuestra inteligencia a los demás. Y no es lo mismo salpicar que bendecir.

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El gatuperio juez y parte

martes, 25 de mayo de 2010

Vindicación del cuando

Cuando uno sabe lo mismo que otro. Cuando otros saben lo mismo que unos. Cuando lo que saben unos y otros no proviene de la misma contemplación de la realidad, aunque sí de un mismo análisis.

Cuando uno espera a que otro dé un paso adelante sin caer en el abismo que tiene ante sí.

Cuando las verdades todavía no pueden ser verdades, aunque ya no sean mentiras.

Cuando otros oscurecen el discurso para que sólo unos puedan comprenderlo en su totalidad.

—«Cuando» «cuando» «cuando»... ¿Cuándo?
—Todavía no.

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El gatuperio apenelopado

viernes, 21 de mayo de 2010

Farándula de la espera

Soy de los que prefieren esperar a las sirenas en la playa a ir a perseguirlas buceando. Ese es su terreno y allí mi aire se agota muy rápidamente, y más cuando me enamoro.

Así que si quieres aparecer por mi playa, no hace falta que esperes a que anochezca y haya salido la luna, o que las olas justo besen la orilla en una caricia lenta e inexorable. No, si has de venir, sirena, ven, despreocúpate. Yo ya me encargaré que esa función en la que vas a ser la estrella tenga el mejor decorado, la mejor iluminación y todas las posibilidades de éxito...

—¿Y si me olvido del diálogo?
—Seré tu apuntador...

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El gatuperio derechor

domingo, 9 de mayo de 2010

Intensidad del adverbio

Uno afirma: «Si te sientes prisionero del deseo y no hallas por dónde escapar; si quieres olvidar sin olvidar y mentirte con las verdades más claras; si te contienes para no tener lo que tendrías sin contención... Si te sucede todo eso, estás experimentando la intensidad de siempre

—Ya te dije que era muy largo.
—Pero te callaste que era tan intenso en su principio.
—Entonces tu adverbio es otro.

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El gatuperio ahora

miércoles, 5 de mayo de 2010

Principios

El gatuperio no caza, no sale en busca de nada ni de nadie. A lo más, se atalaya y se dispone a dejarse coger...

—¿Y cómo sabes si te han capturado?
—Porque reviso de cuando en cuando mi integridad...

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La desintegración del gatuperio

martes, 4 de mayo de 2010

Mendacia de la amistad

Alguien afirma: «La amistad entre una mujer y un hombre es imposible; siempre habrá un final ulterior.»

—Yo contigo no quiero nada.
—Ni yo.
—Seamos amigos, pues.

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El gatuperio félide

sábado, 1 de mayo de 2010

Diálogo del tirabuzón

Uno dice lo que piensa porque si no lo pensase no lo diría. Otro rebate que si dice lo que piensa, piensa lo que dice. Y un otro otro (que es uno pero otro que no es otro) recuerda que puede ser que se piense lo que se dice cuando se dice, pero ello no implica que se haya pensado antes.

—Oye, para —dice otro—, que me estoy perdiendo.
—¿Dónde te has perdido?
—Es que ahora no sé si soy uno u otro, o el otro que es uno.
—Tú eres otro. Y yo soy uno y un otro.
—Vale, sigue.

Un otro dice que si lo que dice lo hubiera pensado, otramente lo diría antes; otrantes.

—¿Otrantes?
—Incluso otraño. Por eso lo digo ahora, porque si me he de guardar algo de lo que pienso prefiero que sea lo otro que pienso.

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El gatuperio en el bucle