viernes, 4 de agosto de 2023

Mascullo primero

Para convencer, a veces tengo que decir las cosas en un susurro, repitiéndolas en una letanía de eses y es, cortándolas entre silencios largos y reprendiéndolas mediante síes. Y entonces, magulladas de tanto diente y estrechez de labios, exhaustas y sin resuello, sueltan hasta el último sema, luego ya pueden significar lo que quiera.

—Eso es mentir.
—[...] Sí, te quiero.

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El gatuperio letánico

miércoles, 26 de mayo de 2021

Orfandad del gatuperio

Llegado el momento, esperamos lo esperado para que, cuando llegue, podamos estar preparados para lo que uno no se puede preparar.

Es tan sencillo como lo que sienta quien se haya preparado para algo consciente de que no sólo está perdido sino que, además, tampoco tendrá desafío.

Entonces las horas caen a fuerza de ir cayendo y de querer que caigan sin caer, y caen sólo cuando han caído y ya no pueden volverse a vivir. Entonces recordar es la única opción que le queda al superviviente, y la peor condena. 

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El gatuperio huérfano

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Laidencia

En un noviembre nefasto como este, uno piensa que aquello que siente no puede ser menos que lo que sienten los demás, pero el problema sobreviene al comprobar que no es algo recíproco, y entonces no hay vuelta atrás.

Silencio negro.

—Los muertos no son de nadie, aunque lo mismo son de todos, pero no en la misma proporción para cada uno.
—Pues ya vienen a reclamarlo.
—Entonces que cada palo aguante su vela...

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El gatuperio fado

domingo, 17 de marzo de 2019

Vértigos

Es fuente de reparo; su propia concepción disuade y aleja. Tal es el respeto que infunde que su propio nombre no es propio, es un meandro que nos permite esquivarlo lo suficiente para indicarlo de forma inequívoca e inarriesgada. Puede ser que sepamos dónde empieza, pero es ilimitado. Tal vez podríamos medir lo inmenso, calcular lo incalculable, reducir a número lo innumerable o, lo que es todo ello, determinar lo indeterminable; pero nos agotaríamos, y él, no; pereceríamos, y él, no; moriríamos, y él, no... Y seguiríamos persiguiéndolo sin término, y mejor, porque no es dado destruirlo...

Ojalá fuera pereza y pudiera contarse, y que su maravilla no nos impidiera llegarle directos al propio centro, ese lugar que no es lugar y que, cobardes, sólo afirmamos de adverso...

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El gatuperio apeirofóbico

sábado, 9 de febrero de 2019

Gnosis

En su engaño, F. Murdock tuvo que llegar a soñar en un idioma que no era el de sus padres para alcanzar el secreto, y, pese a ello, luego tuvo claro que no valía lo que valían los caminos que le condujeron a él.

—Tal vez esos caminos no llevaban a ninguna parte y no era ningún secreto.
—Tal vez sólo se engañó a sí mismo.

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El gatunóstico gperio

lunes, 22 de octubre de 2018

Gaños

La confianza es un espacio privado para el que ciertos no precisan invitación. 

—¿Y qué sucede si entran sin ella cuando ya la precisan?
—Entonces son falsos, y ya sólo hay confianza para decir que no la hay...

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El gatuperio en

miércoles, 10 de octubre de 2018

Desazones

En su trayecto hasta mí, tus pensamientos no siempre se convierten en las palabras correspondientes.

Será que algunas ideas, conscientes de su mentira, se clarean sopetonas.

Y, más allá, es posible entonces que lo quieras que sepa ya no lo vaya a saber y que sepa otras cosas que no quisieras que supiera.

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El gatuperio sociturno

martes, 18 de abril de 2017

Aína

Al llegar, te instalaste en el adverbio.

Enseguida fue en mientras, y lo alargaste, elástica, hasta durante. Últimamente te encuentro en ya...

¿Cuándo llegarás a nunca  jamás? Me son más familiares que siempre y valen lo mismo, cada uno parte de ahora hacia el infinito.

—¿Y es allí donde me quieres?
—Sí, y en todo momento también.

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El gatuperio proverbio

martes, 14 de febrero de 2017

Aporía

No te quiero. Te tengo tan dentro de mí que no es necesario que lo haga, aunque sea porque lo que haga que no lo hago...

Y en eso estamos.

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El gatuperio público

domingo, 12 de febrero de 2017

Hábitos

En plena agrafía, comprendo y te comprendo.
Ya no habitas en los confines del adverbio,
no te desdibujas en las lindes del espacio y el tiempo gramatical,
hemos pasado de la tercera persona a la segunda,
y de la segunda a la primera...

Y tras el viaje del singular al plural, me habitas.
Eres mi rutina.
No necesito pensarte.

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El gatuperio mabelino

lunes, 7 de noviembre de 2016

Anacoresis

Hiperdúlico, el gatuperio calla.
Secluso, el gatuperio calla.
A todo, el gatuperio calla.
Si es luz, en ella no hay sombra.
Si es verbo, en ella todo es cierto.
Si es sueño, que nunca amanezca.

Ella habita los límites del adverbio...

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El gatuperio extático

domingo, 22 de mayo de 2016

Todavía no


Tomar el tren y viajar en el sentido contrario al de la marcha es languidecer. Uno ya no ve nada venir, simplemente vive y desespera.

Entonces ya se convierte en todavía no.

—¿Y qué hago? ¿Me cambio de asiento?
—Empieza a ser como no eres para seguir siendo lo que eras...
—Mejor viajo a tu lado.

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El gatuperio ferroviario

martes, 12 de abril de 2016

Bodas

Oficioso, el gatuperio renueva votos...
Hoy he visto morir a Dante,
y su espíritu he notado
como en mí entraba,
como mi nombre ha pronunciado
mientras en ti pensaba.
Hoy he visto morir a Dante,
y se derrumbaba mi filosofía,
mis besos...
mis poesías,
mis rezos... por ti.
Hoy he visto morir a Dante,
y he llorado,
no sé ni por qué,
y he llorado por ti también...
Hoy he visto morir a Dante,
sin saber qué sentía
por ti o por Dante,
mientras decidía
si por poeta o por amante.
Hoy he visto morir a Dante,
y las culpas que me acechan,
las he podido oír;
mientras de los vivos me echan,
a ella también la he visto morir...

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El gatuperio promiso

sábado, 19 de marzo de 2016

Creo

Creo en ti. Creo porque necesito creer, y pese a que creer sea lo que quiera, no me es dado en este momento. Creo porque busco en mí y quiero encontrar. Creo porque no me voy a cansar, y recorreré todo allí donde pueda estar. Creo, y es compatible con soñar, y seguiré creyendo hasta que sueñe y crea. Creo, y cuando deje de necesitarlo, seguiré creyendo.

—¿Y si dejas de creer?
—Habré agotado la preposición, el modo y la nominalización.

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El gatuperio necesitado

viernes, 20 de noviembre de 2015

Completación

En su infinita posibilidad, el amor es siempre una historia de completación. Su peripecia y tránsito pueden diferir mucho de su germen y gestación, y en su resolución todos aprecian, por deseable, la perpetuidad, pero no es amor sin la propia necesidad del otro, entendidas «propia» y «necesidad» en sentido pleno e íntegro: egoísta.

Ahí reside parte de la locura de los enamorados, en completarse de forma recíproca sin perderse reflexivamente de vista.

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El gatuperio grana

miércoles, 21 de octubre de 2015

Abanicos


El viaje es largo, no en relación al tiempo o al espacio, sino al ansia. Comenzó ya al sopesar su posibilidad, y todavía no ha terminado. Uno no sabe si otro viaje marcaría un final o se le solaparía. No es que deba acabar, ni que tal se persiga; no afecta, ni obsta... Y como hablamos de dos sobre uno, podríamos hablar de tres sobre dos, cuatro sobre tres... «Ene sobre ene menos uno» que dirían los que suelen atreverse a topografiar el infinito, aunque de puro cuadrado no viajen realmente.

—Yo no viajé.
—Tú contienes mi infinito.

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El gatuperio mabelino

sábado, 17 de octubre de 2015

Patucos

En su periplo, el gatuperio a veces recala en lugares insospechados y, consciente de sus deudas, incluso disfruta en ellos.

Y es justo rendirles homenaje...
—Yo también te quiero.
Pero no como quien venera un tesoro,
que tiene escondido y sólo contempla.
Te quiero como quien aprecia una prenda de ropa y siempre la lleva,
o quien lee siempre el mismo libro o autor,
o quien siempre toma los mismos caminos...
—¿O como a unos patucos?
—Sí, te quiero como a unos patucos.
Te quiero como se necesita aquello que sabes que te hace sentir bien, tranquilo y a gusto contigo mismo.
Y para eso te lo escribo,
para poder volver a ti siempre.
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El gatuperio ñoño

martes, 22 de septiembre de 2015

Preguntas

En toda relación hay preguntas que hacer. Y palabras prohibidas para responder esas preguntas, ya sea bien o mal. Son preguntas que uno debe responderse a sí mismo antes de hacerlas al otro si no quiere que el otro le responda con una verdad que luego sea engaño. Este es un proceso que la edad ajusta, de tal forma que prohibe unas palabras y prepara otras, incluso las pule, para que tengan la medida exacta de lo que quiere decirse, en el momento y la forma en que sea preciso. Todo ello conforma un mecanismo que la experiencia lubrica, para que todo sea como debe ser hasta que deje de ser.

—¿Y mientras?
—Entonces seguirá siendo.

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El gatuperio impetuoso

domingo, 20 de septiembre de 2015

Ahora

Sí, hubo un ahora, precedido de un ya con su «preparados» y «listos» de sofá y peli de tarde lluviosa. Unos días antes cada no iba siendo un poco más y parecía que cada vez que nos veíamos solo podía, ahogado e impaciente de ti, respirar tu aire...

Y al principio fue de abrazos porque demasiado ocupado estaba en evitar que escaparas como para besarte. Luego, besos a chorros, y caricias, y silencios como si no hubiera mañana. Cuando recuperamos el aliento, convinimos en abrir la caja de los adverbios y mezclarlos, concebimos un mientras de lugar y expandimos su límite más allá de hasta, y forjamos un así camaleónico, capaz de cambiar de referencia temporal tras cada conjunción...

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El gatuperio autocensurado

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Allendetonces

Entonces pasó y tras el desde llegamos al mientras, que ahora mismo es ya. Y no parece que nos importe su solución de continuidad, porque es continuo en tanto sus confines no se superen.

—Pero es que mientras no es un lugar.
—Ni tú una ilusión....

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El gratuperio gamático